
La semana pasada hice una entrada sobre la infancia y sobre cómo ésta es una nueva categoría "occidental" que debe ser comprendida dentro de un amplio contexto tanto histórico como cultural.
Esta mañana estuve en el Palau de
En términos generales la exposición está muy bien. Lo que es interesante sobre todo es que se lleve a estos espacios temas que como la niñez, hacen parte de nuestra cotidianidad y por esta misma razón nadie cuestiona. Sin embargo, EL Rei de la casa se limita a dar cuenta de las transformaciones de la noción de niñez en el mundo occidental y de alguna manera desaprovecha la oportunidad de compararla con otras formas de infancia en otros grupos culturales. Así, creo que resulta mucho más difícil dimensionar las implicaciones de los cambios en el concepto de niñez dentro de nuestras formas de ser y modos de vida.
Por otra parte, no tener en cuenta experiencias de otros grupos invisibiliza las implicaciones de la globalización y los “derechos del niño” en otras poblaciones.
Una de las cosas que más me sorprenden cuando voy al Pacífico Colombiano o a cualquier municipio con una alta población indígena o campesina, es la forma como juegan los niños. Y puedo durar horas y horas viéndolos jugar. Veo cómo saltan al río, cómo juegan con la tierra, cómo inventan juegos con pequeñas piedras… Y siento una lástima profunda por los "niños de ciudad". En el fondo, la mayoría de los niños de clase media y alta de las ciudades son, cada vez más, niños secuestrados y atemorizados; niños con una experiencia del mundo absolutamente mediada por pequeños metros cuadrados: el salón de clase, la televisión, los videojuegos y el computador.
Ilustraciones: Javier Candeira



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