13/07/09

negros en la tele?

Hoy El Tiempo y varios blogs publican la noticia de que la versión colombiana de Grey´s Anatomy no contará con actores negros. La discusión no es menor. Actores negros como Henry Castillo, Walter Díaz y Borja se sienten discriminados. Pero más allá del sentimiento que esto pudo o no despertar en nuestro elenco afrocolombiano, hay un problema más de fondo: en esta serie gringa del canal Sony Entertainment Television que incluso en Colombia ha llegado a desplazar en rating a las novelas de RCN y Caracol, los personajes negros son profesionales que tienen PODER. Si, así… en mayúsculas. Son personajes realmente influyentes y poderosos de los cuales dependen profesionalmente otros médicos. En Grey´s Anatomy el jefe de cirugía, el cardiólogo y la jefe de los internos son negros… son muy importantes.

¿Es necesario poner el problema en términos raciales? El director piensa que no. Según el periódico El Tiempo: “Desde la perspectiva de Sergio Osorio, director de la serie en Colombia, el asunto no se relaciona con ningún tipo de exclusión por raza. ‘Nosotros hicimos unos 12 'castings' de Burgos (el personaje), pero lo mismo sucedió con muchos personajes blancos. No se imagina la cantidad de actores que se quedaron por fuera en el proceso’, explica”.

Pero yo creo que sí; por supuesto que sí hay que poner la discusión en términos étnicos y raciales. Porque si bien establecer en la serie a unos personajes negros en puestos de poder sería, para muchos, poco menos que mera ficción en un contexto como el colombiano, es ahí donde hay que actuar para cambiar ese generalizado imaginario nacional en el que los negros son buenos sólo en ciertos oficios: deportistas, músicos, obreros, vendedores de frutas o empleadas de servicio.

Todo este asunto no nos deja más que una pregunta ¿cuál es el lugar de los negros en la televisión colombiana?, ¿A qué factores o de quién depende esto?, ¿por qué esta falta de oportunidades? Más allá de buscar o no culpables hay un hecho: la versión colombiana de Grey´s Anatomy era una buena oportunidad para mostrar que en Colombia la historia de esta comunidad también ha cambiado y, ahora tenemos excelentes profesionales negros en puestos de poder (aunque a menor escala comparado con Estados Unidos). Por lo tanto, valdría la pena reflejar esta realidad en ese pequeño cuadrado hipnotizador; ese pequeño gran mundo de representaciones que narra nuestra historia y revela a los héroes de nuestras nuevas cosmologías.



9/07/09

una nueva etapa


No sé cuantas veces he cambiado la imagen de mi blog. Muchas, pero muchas veces. Y cada vez que lo hago es porque comienzo una nueva etapa. No solamente en la temática o estructura del blog, sino una nueva etapa de mi vida. Hoy amanecí con ganas de escribir en este, mi viejo amigo… mi espacio para desahogarme y sentirme más cerquita de mi tierra y sobre todo de mis pasiones.

Ahora que ya no vivo en Barcelona sino en Quibdó y que mis pasiones están tan cerca que literalmente las he encarnado -las he parido con mi propio cuerpo-, sé que no podré volver a escribir de la misma manera que lo hacía antes. Soy una mujer diferente, ahora soy mamá. Ni mejor ni peor… simplemente muy diferente y con mi tiempo escaso, muy escaso. Así que cada nueva entrada que aparezca aquí no será más que un milagro, una concesión del más allá… del Santo de Raspadura o del mismo San Pacho.

Sin embargo quiero volver a hacer este ejercicio. Quiero volver a sentir que expreso lo que pienso y siento, más allá de las columnas de Chocó 7 días. Quiero sentir que le cuento a alguien, a no sé quién mis indignaciones y mis miedos o mis pasiones y alegrías. Quiero contar lo que tengo en mi cabeza mientras vivo en el Chocó. Tal vez lo más fácil será hacerlo con imágenes o con sonidos… porque todavía la música está muy dentro de mi y es probable que no ténga las herramientas para ponerlo en palabras. O probablemente si… probablemente venza mis temores y me atreva a ponerle un nombre a todo lo que ahora en tierras chocoanas comenzaré a vivir con mi bebé y el culpable de todo este mar de sentimientos.

26/05/09

"los sonidos invisibles" en el Festival Cimarrón de Londres

Mi documental "los sonidos invisibles" se está presentando en este momento en Londres en el festival Cimarrón.

20/05/09

La pornomiseria


Así como hay un tipo de turistas que van en busca de lujos, que se jactan de haber estado en los mejores hoteles y haber accedido a los más grandes excesos y opulencias, hay otro tipo de turistas que van en busca de lo que llamamos “pornomiseria”. Se trata de esos visitantes de lugares tercermundistas que ponen su foco en el niño desnutrido, en el basurero, en la casa maltrecha, etc. etc. Este tipo de turistas, por lo general creen tener alma de cooperantes y antropólogos y necesitan mostrar “la miseria humana” a la que han accedido porque hacerla evidente y palparla los hace ver fuertes frente al mundo, unos verdaderos guerreros. Son incapaces de ver algo más. Sobre todo porque ven el mundo sólo desde su óptica y desde allí clasifican la pobreza, la pereza, la supuesta desidia… son poseedores de la verdad y como tal tienen el deber de salvar el mundo y llevarlo al camino de la “democracia”, “la modernidad”, “el desarrollo”, y los “derechos humanos” todo obviamente desde la doble moral occidental y desconociendo los valores y patrones propios de los lugares, aquello que los antropólogos llamamos “lo local”.

Hace más de dos meses estoy en Bogotá y como ahora vivo en Quibdó, la gente me habla de Quibdó. Los visitantes, los turistas que han estado en Quibdó sienten la necesidad de hablarme de Quibdó. Yo me quedo callada, me muerdo los labios y los escucho. Aunque debo confesar que a veces no logro resistir algún comentario sarcástico. Me hablan de la pobreza, del calor, del ruido, de la corrupción… y al final casi siempre agregan: “pero eso si la gente es divina”. Entonces yo siento como si me estuvieran hablando de otro lugar diferente al que conozco o, como si realmente se propusieran a sólo ver lo que están condicionados a ver, lo que como cooperantes, médicos, funcionarios o simples turistas los mandaron a ver. Además ver todos esos estereotipos los hace fuertes, guerreros, los hace empaparse del mundo y de esta manera fortalecer su ego y su mapa geográfico de “pornomiseria”.

Así. Sólo quiero decirles a quienes trabajan por el Chocó que no se preocupen demasiado por los imaginarios que se construyen en el interior sobre la región, hay que seguir trabajando por contrarrestarlos, pero es verdad que a veces por más esfuerzo que se haga la gente sólo ve lo que quiere ver, lo que le conviene ver y lo que está preparada para ver. Y esto lo entendí cuando presenté mi documental en un bar y centro cultural de Bogotá. En este trabajo yo hablo de música, del San Pacho, de los maestros, y muestro la opulencia del mercado, mujeres bellas, niños felices… Al terminarse la proyección me acerqué a saludar a quien en ese momento era mi suegro (un paisa, furibundo practicante uribista). Y este fue su único comentario sobre el documental: “Oiste Ana María, definitivamente lo único que se ve por allá es pobreza, ¿no?”.

13/04/09

el secreto


3/03/09

Y usted pa´ que sirve?

Hace cuatro años, cuando trabajé en el Proyecto Minga que organiza - o que organizaba- cada año el Distrito de Bogotá y que reúne representantes indígenas de diferentes poblaciones de Colombia y de América, tuve una conversación con un grupo de ellos que venían de las selvas del Pacífico y del Amazonas. Cansados de mi interrogatorio decidieron invertir los roles.

- ¿Usted cocina?

- No mucho, más o menos.

- ¿Pero sabe hacer arroz?

- No señor.

- ¿Usted qué hace? ¿a qué se dedica?

- Yo soy antropóloga. Estudio las culturas.

- Ahhhhhh, yaaaaaaa… ¿Pero usted tiene hijos?

- No señor

- ¿No?????… ¿cuántos años tiene?

- Veintiséis

- ¿veintiseis??????.... Y usted pa´ que sirve?

Me quedé callada. No supe responder “para qué servía”. Esa conversación sumada a la mirada penetrante que suelen tener los indígenas me hizo sentir absolutamente ridícula.

Con mi embarazo me he acordado mucho de esta escena. No creo que ahora vaya a “servir para algo” por el hecho de ser mamá. Pero si me he preguntado muchas veces que habrá cambiado en mi que socialmente me hace ver distinta, tanto aquí como a la otra orilla del río.

22/01/09

Blog de Manuel Delgado

Les recomiendo que visiten el blog de mi director de tesis Manuel Delgado. La viisión de Manuel ha liderado toda una escuela de pensamiento en España. Sus ideas son frescas y polémicas. Por eso Manuel tiene una gran fanaticada y como antropólogo mediático políticamente incorrecto también me imagino que despierta muchas antipatías.

http://manueldelgadoruiz.blogspot.com/

18/01/09

Estoy pagando un karma. Artículo para Chocó 7 días

Cuando vivía en Barcelona… es decir, hasta hace tan sólo nueve meses, no me cansaba de renegar por la actitud esquizofrénica los catalanes frente al tema del “ruido”. Los catalanes tienen una obsesión por la defensa de su “espacio vital”, la defensa de su territorio o lo que llaman “privacidad”. En ese sentido, cualquier sonido que provenga de cualquier ámbito y se entrometa en ese “espacio vital” es considerado una violación profunda a su más celosa intimidad. Entonces, en Barcelona como en muchas ciudades de Europa, uno ve cosas totalmente impensables como edificios gigantes fuera de la ciudad con cuartos diminutos insonorizados que son hechos para arrendar a los músicos a precios dementes. O sea: los músicos tienen que salir de la ciudad para ensayar y para hacer sus presentaciones porque además, los auditorios existentes son cada vez más limitados y la mayoría enfrentan demandas por cifras escandalosas por parte de los vecinos. Además, en los tres años que viví en tierras “españolas”, por lo menos ocho veces tuve que enfrentar la amenaza de que iban a llamar a la policía en medio de “rumbas” quietas e inofensivas. Dos veces alcanzó a llegar la policía -que allá se llama la Guardia Urbana- con sofisticados aparatos medidores de decibeles; las dos veces concluyeron que los vecinos estaban exagerando.

En medio de estas situaciones y de otras tantas en donde por ejemplo me tocó ver el maltrato a músicos callejeros por parte de civiles y uniformados, emprendí una campaña cibernética en contra de la aberrada actitud de la gente contra la música y el sonido en general. Me dediqué a hablar mal de los histéricos catalanes. Pero Dios no castiga ni con palo ni con rejo, y aquí me tienen: viviendo en Quibdó. ¡Si quería vida, caos, música y escándalo me lo he ganado a borbotones!

(Aclaro que es un decir porque para mí estar aquí es una bendición y nunca un castigo).

Confieso que en navidad le pedí al Niño Dios que nos dejara sin energía. El regalo no me fue concedido pero a cambio hubo un aguacero impresionante que llenó de sonido natural el ambiente y milagrosamente el vecino que logra despertar en mí los más malos y siniestros pensamientos desapareció.

El ruido de Quibdó es tan aberrante como la obsesión de los catalanes por el silencio. La diferencia es que ellos llegarán a viejos sanos y malhumorados; y los quibdoseños, si su hígado les permite llegar a viejos, llegarán sordos. En todo caso nos enfrentamos a un problema de salud pública porque además de la sordera, la histeria de algunos también comienza a evidenciarse. Hay límites para todo, y entiendo que muchos de los límites son culturales… ¡pero señores! Puedo ser una rola maniática, celosa de mi territorio y de mi privacidad, pero lo cierto es que también hay límites naturales o si no, hagamos el experimento de examinarles los oídos a los jóvenes de esta ciudad a ver si llegan a los cincuenta sin comunicarse a gritos.