11/6/16

Equipos, volumen y el derecho a crecer


Columna de opinión para Chocó 7 Días.


No todo lo cultural se celebra. Hay cosas de nuestra cultura que dañan, que ofenden o que no se ajustan a las dinámicas de una sociedad democrática y un estado social de derecho. ¿Que quiere decir eso? Pues básicamente que puedo hacer lo que se me de la gana siempre y cuando no invada o perjudique a los demás. Así de sencillo.

¿Que la música fuerte es parte de su cultura?… Perfecto, váyase para un rancho bien apartado en donde no moleste a nadie y ponga su música a los decibeles que su cerebro tenga a bien aguantar. Pero mientras esa música esté entrando por las paredes y las ventanas de su vecino, usted es un ser indeseable socialmente, al que seguro nadie reclama porque es bastante probable que sus niveles de agresividad estén sintonizados con el volumen de su equipo.

Pero, a pesar de lo pintoresco, no es chistoso en absoluto. La Organización Mundial de la Salud, OMS, ha señalado que al estar expuestas a altos niveles de ruido las personas experimentan alteración de sueño, fatiga, problemas gastrointestinales y depresión. Menos risa produce cuando comprendemos el daño que están causando en los niños. Como han demostrado instituciones como la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos de América, la contaminación auditiva tiene un efecto tremendamente perjudicial en la salud física y mental de los fetos y los infantes: estrés, peso inadecuado, constricción en las arterias uterinas que pueden causar anomalías como labio leporino o defectos en la espina dorsal; problemas en el desarrollo del lenguaje y dificultades de aprendizaje.

Cuando el sistema auditivo es inmaduro (antes de los 3 años de edad) es particularmente sensible a sonidos fuertes. Los gritos, los golpes y los equipos de sonido a todo volumen afectan seriamente el sistema nervioso de los pequeños o de las madres en embarazo y pueden producir daños irreparables.

Imposible que hábitos como escuchar música a todo volumen por largas horas no sean seriamente sancionados. Hace quince años era impensable concebir una sociedad sin fumadores; pero muchas naciones lograron hacer de los fumadores personas totalmente indeseables en espacios públicos -a punta de campañas que hacían énfasis en el impacto de este hábito para la salud-. Será posible soñar con instituciones serias, que cumplan la ley y entiendan el problema al que nos enfrentamos diariamente en territorios como Quibdó?… ¿podemos soñar que algunas vez entiendan cómo esto nos afecta física, espiritual y psicológicamente a todos?… y lo que es peor,  ¿cómo afecta el desarrollo y la salud de nuestros niños?



30/1/16

No toda la ropa sucia se lava en casa


Este fin de semana amanecimos con la noticia del asesinato de la estudiante de trabajo social Yaneth Perea Palma, quien sólo tenía veintiún años de edad. Su ex pareja  no aceptó la determinación que firmemente ella adoptó de no continuar una relación en la que era víctima de maltrato físico; y, como pasa en muchos casos de violencia de género, cuando una relación sentimental está de por medio, el victimario se negó a aceptar la idea de que su pareja deja de pertenecerle y decide atacarla con machete antes de entender que no sería suya. La misma suerte corrieron Amanda, Julieth, Yarley Alexandra, Angie, María Cristina; son historias que se repiten una y otra vez; y  que en Colombia, y, particularmente, en nuestro departamento, pareciera no tener fin. Precisamente se supo, que el año pasado, la Seccional de Fiscalías de Quibdó, obtuvo el mayor número de condenas por Feminicidio en el país y aun cuando esto demuestra que este tema se está atacando; ello significa que muchas mujeres de esta esta región del País, están siendo maltratadas, vulneradas, violentadas por sus parejas (llámese esposo, compañeros permanentes, novios) hasta el punto de causarles la muerte;  lo que es claramente escandaloso, vergonzoso, inadmisible; resultado de una sociedad cómplice y machista.
Hay una premisa bastante generalizada en nuestra sociedad que dice que “en asunto de dos nadie se debe meter”, “la ropa sucia se lava en casa”. Cuando una pareja pelea lo que se dice es “asunto allá”… Pero el “asunto all"﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽sueja pelea en la sociedad chocoana y colombiana en general, que dice que en asunto de dos nadie se debe meter. Que cuá” nos está saliendo muy costoso. Cuando una sociedad presenta tantos casos de violencia, cuando para una sola de nuestras  hijas, hermanas, tías o amigas el miedo se ha convertido en un lugar común, esto ya no es un asunto de dos: es una crisis social y como tal se debe contrarrestar.

La ley 1257 de 2008 procura garantizar una vida libre de violencia para las mujeres, pretendiendo sensibilizar, prevenir y sancionar toda  forma de violencia contra las mujeres, estipulando metodologías para abordar casos de maltrato, tanto físico como psicológica; estableciendo además el principio de “corresponsabilidad” que se traduce en que la sociedad y la familia  son responsables de respetar los derechos de las mujeres. Por su parte, la Ley 1761 de 2015, va más allá, al tipificar como delito autónomo el Feminicidio para garantizar la investigación y sanción de las violencias contra las mujeres por motivos de género y discriminación; pretendiendo con ello prevenir y erradicar dichas violencias.

Una sola amenaza o un comportamiento intimidador ya deben ser considerados como actos de vulneración contra la mujer.  Ante este tipo de situaciones, no solo las victimas sino la familia y la comunidad que las rodea,  están llamadas a tomar cartas en el asunto y no esperar a que haya algo que lamentar. Las amenazas, los gritos, las groserías son expresiones de violencia que si no se frenan, con el paso del tiempo se van a intensificar, y que muy seguramente se convertirán en bofetadas, puñetazos, hasta tornarse, lamentablemente en puñaladas, machetazos, disparos que acabaran con la vida de aquellas que muchas veces decidieron guardar silencio; justamente por ello, todas esas formas primigenias  de agresión deben ser consideradas con la seriedad que revisten, pues son la génesis de una situación cíclica que irá incrementándose hasta llegar a desenlaces que muchas veces son fatales. Y no solamente pueden ser  denunciadas las víctimas, sino también por sus familiares (padres, hermanos, hijos, etc); dado que aquellas, muy probablemente las contracciones sentimentales y el miedo las paralizan, y las lleva no solo a callar sino a querer negar esa realidad.


Un solo grito de la pareja hacia la mujer basta; un puñetazo basta; una bofetada basta, la incomunicación basta, la persecución basta, los celos bastan! … ¡No debemos esperar! Eso no es amor, es maltrato físico y psicológico. Tenemos que practicar el autocuidado, protegernos entre mujeres. La Ruta de Protección frente al Maltrato de Género (la Comisaría de familia, la Fiscalía, la defensoría del pueblo o el ICBF) es una herramienta para evitar lo evitable. Es preferible pecar por metidas, sapas, bochincheras, intolerantes, exageradas… lo que sea!!! Pero nunca! Nunca! Tener que despedir a nuestras hermanas y compañeras por una situación que tal vez una alerta temprana habría podido impedir.


Cuando los límites se han traspasado, cuando el odio, los celos y el acoso entre muros le están entregando a nuestra sociedad niños huérfanos y padres desmoronados, estamos ante  un problema social y las víctimas somos todos. Por eso  la ropa sucia, cuando huele muy feo… debe lavarse fuera de casa. Recuerda… ni en la casa ni en la calle, nada justifica la violencia contra la mujer.

31/12/15

La cultura, una tarea pendiente

Columna de opinión para Chocó 7 Días
Por: Ana María Arango Melo




Admiro a Zulia Mena como ejecutiva, líder comunitaria y como mujer. Su administración logró lo impensable: le devolvió la confianza a la gente. Quienes vivimos y trabajamos en Quibdó hemos comenzado a creer que otra ciudad es posible. Eso no tiene precio. 

Pero mi querida alcaldesa es totalmente consciente de que hubo una tarea en la que se rajó; un sector en el que no se hizo ni la mitad de lo que se debía: La Cultura. Las evaluaciones y la rendición de cuentas así lo demuestran. 

Para mi, hubo varios desaciertos. En primer lugar, no se hizo lo que está pendiente desde hace décadas: convertir a la Oficina de Cultura en una Secretaría y darle autonomía a una persona idónea y reconocida por el sector. Las decisiones de cultura están centralizadas en el despacho del alcalde, así, no se leen  las necesidades ni  las inmensas capacidades del arte y la cultura para transformar la vida de la gente.

En segundo lugar, se desatendió el proceso que desde el 2004 llevaba la Escuela de Música de Quibdó apoyada por el Plan Nacional de Música de Mincultura. Este proceso, hasta 2012, fue uno de los más reconocidos a nivel nacional. El apoyo en cambio lo recibió Batuta. Se logró gestar un hermoso proceso que se convirtió en la Orquesta Sinfónica de Quibdó.  Es un logro, pero como lo reconoce la misma alcaldesa, a la hora los créditos, la alcaldía es la última que aparece. Por otra parte, no fue muy leal. Se desatendió un proceso propio del municipio por apoyar un proceso mixto (público y privado) que a diferencia de las escuelas locales, puede  jalonar recursos de diferentes entes sin depender de los recursos del municipio. Lo más acertado habría sido aprovechar la popularidad de esta administración para capar recursos suficientes y apoyar los dos procesos. No sacrificar a uno por apoyar al otro. No era necesario; de hecho, se perdieron recursos de orden nacional e internacional a causa de la negligencia de la administración con el proceso de la Escuela de Música de Quibdó. 

El tercer desacierto fue no haber fortalecido el sector de artistas e investigadores culturales y no ofrecer programas de estímulos ni una agenda propia que cuesta poco y se agradece mucho. Claramente una retreta cada mes, con músicos y bailarines mal pagados no es la solución a la vida cultural que Quibdó se merece.


Son muchos los retos para la nueva administración: 1) Crear una Secretaria de Cultura con idoneidad y autonomía; 2) crear escuelas -no de música sino de artes y oficios en general-, que se articulen con las políticas nacionales y que lleguen a todas las comunas y corregimientos; 3) reconocer y fortalecer el sector y crear junto con sus actores, agendas permanentes semanales que vayan más allá de los escenarios y el folklore; y finalmente, 4) aprovechar el poder que tienen el arte y el patrimonio cultural para construir hábitos e imaginarios que apoyen la construcción de ciudad desde campañas pedagógicas poderosas e inteligentes. Tal vez así,  Quibdó será  la ciudad que todos queremos. 

9/9/15

Si volviera a ser mamá...

Columba publicada en Maguared

"Mi embarazo y el nacimiento de mi hija me llevaron a entender que no existen formas unificadas de vivir la maternidad. Con mi bebé de tres meses de nacida llegué a construir una vida personal y profesional a Quibdó (Chocó), una ciudad caótica, llena de magia y tradición. Allí, mi bebé y yo comenzamos a protagonizar una historia de descubrimientos y choques culturales, que me llevaría a comprender el peso de una herencia que desde lo más profundo de nuestro ser se revela en ese preciso momento en el que somos mamás y comenzamos a descubrir desde diferentes caminos cómo serlo"....



25/3/15

Carta al Espectador a Raiz del artículo publicado el 24 de marzo sobre mi trabajo en la Corp- Oraloteca de la UTCH

Quibdó, 24 de marzo de 2015


Doctor
ELBER GUTIERREZ ROA
Jefe de Redacción
El Espectador


Cordial saludo

En primer lugar quiero agradecer la oportunidad de visibilizar el trabajo que hacemos los antropólogos en Colombia y, especialmente, la experiencia ganadora en el Concurso Antropología Visible del Capítulo de Antropología de la Asociación de Egresados de la Universidad de los Andes. Es para nosotros un honor que nuestra experiencia de la Corp- Oraloteca UTCH sea tenida en cuenta con el artículo “La tradición chocoana tiene quién la cuide” en la separata de Innovación por los 128 años de El Espectador.

Por otra parte, quiero expresar mi enorme preocupación frente a la forma en que se presentaron varios temas en el artículo y compartir con ustedes porqué lo que hacemos los antropólogos implica un enorme cuidado y compromiso en la comunicación. Hago estas observaciones con el ánimo de que podamos hacer algunos correctivos y que ustedes sigan interesados en cubrir nuestras historias y aportes al país.

a. Uno de los retos más importantes de los antropólogos en las regiones es luchar contra los estereotipos que reciben los grupos sociales y sobre todo, los grupos que históricamente han sido marginalizados y estigmatizados, como es el caso de los afrodescendientes que habitan el Pacífico colombiano. Mi trabajo en el Chocó, como se lo hice ver a la periodista Angélica Cuevas, ha estado centrado precisamente en la valoración, visibilizacion﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽izaci estado centrado precisamente en la valoraciçoniben los grupos sociales uenta como uno de los aportes a la ón y empoderamiento del patrimonio cultural y las formas de ser de los chocoanos.

Me sorprendió encontrar que el artículo prefirió centrarse en aspectos que tienden a reforzar estereotipos negativos e imágenes racistas que desde el interior del país se tienen sobre este territorio: la corrupción, la sexualidad y la violencia. Yo expuse multiplicidad de temas que se trabajan desde la Corp- Oraloteca, como las investigaciones alrededor del Patrimonio Cultural y la Biodiversidad, primera infancia, los espacios de formación como el Diplomado Cuerpo Sonoro y los Seminarios de Educación Musical, el programa de radio Corp- Oraloteca al Aire que tiene dos espacios semanales y que se ha convertido en el mejor espacio para dialogar con la comunidad y socializar nuestros conocimientos, la agenda cultural que manejamos con actividades como Miércoles de Cine, las Tertulias Artísticas y los Conversatorios.

b. Los antropólogos nos cuidamos de ser precisos en los contenidos para que no surjan malinterpretaciones entre las comunidades en las que trabajamos.

Entiendo que la resultara de interés hablar de las campañas y performances que invitan a pensar sobre algunas  problemáticas sociales para que a través del arte se genere conciencia y se transformen realidades.  Sin embargo, hay una gran diferencia al hablar de “abuso sexual” y hablar de “acoso sexual” , este último es en el que trabajo. Al afirmar que “las universitarias accedían fácilmente a tener relaciones sexuales con los profesores a cambio de calificaciones” se hace una grave generalización que incide no sólo en la imagen de las estudiantes de la Universidad, sino en una institución a la que respeto y que  ha apoyado mis iniciativas como es la Universidad Tecnológica del Chocó. De hecho, las encuestas mencionadas en el artículo evidenciaron que los casos de acoso sexual son casi siempre sutiles o moderados; es decir que se limitan a gestos, invitaciones, chistes de mal gusto, más no el hecho sexual en sí.

c. El éxito de nuestro trabajo en comunidades ajenas a nosotros depende en gran parte de nuestro respeto por las comunidades y sobre los créditos de trabajos conjuntos.  

Hubo varias imprecisiones en el contenido presentado, frente al lugar donde fue entregada mi grado de doctora, la diferencia entre expresiones culturales del Pacífico Norte y el Pacífico Sur, el contenido del documental que produje, la propiedad del archivo que fue donado a la Universidad. Sin embargo, el que más molestia me causó, fue el hecho de que se me presenta como a una especia de heroína que sobrevive a todas estas vicisitudes en medio de la selva chocoana, a pesar de que le señalé a la periodista mi preocupación por los casos de violencia e inseguridad de los últimos tiempos.

Como señalé al iniciar este comunicado, valoro enormemente que nuestra experiencia de la Corp- Oraloteca en la Universidad Tecnológica del Chocó haya sido incluida como un referente de innovación pedagógica en el país. Valoro además que se visibilice el rol de los antropólogos en las regiones y nuestro compromiso con la construcción de un  país más justo, consciente y equitativo. Por este motivo quisiera saber si podemos editar el  artículo señalado en caso de que se presente su versión digital y qué posibilidad existe de publicar una columna en donde se exponga algunos aspectos anteriormente señalados.

Agradezco enormemente su atención y comprensión,


ANA MARÍA ARANGO MELO
Docente

Universidad Tecnológica del Chocó “Diego Luis Córdoba”